En este país hay comida especial para todo: en Cuaresma, en Semana Santa, en Pascua...en todo el calendario litúrgico y también el pagano. Además, cada pueblo tiene sus costumbres y no digamos, cada familia.
Sin embargo, nuestra gastronomía se está convirtiendo en "producto nostálgico" pues cada vez más nuestra comida típica se convierte en parte de nuestro pasado al no ser parte de nuestro presente. Las razones son muchas: falta de tiempo, falta de conocimiento, gusto por otro tipo de comida y olvido...
Quisiera pensar que nuestros hijos disfrutan tanto como lo hicimos nosotros saboreando una champurrada con café, que piensan que no hay nada mejor que un plato de hilachas con arroz, que recuerdan sus piñatas con sabor a agua de canela, chuchitos y helado con barquillos.
Estoy convencida de que nuestra comida es un patrimonio cultural que debemos heredar con integridad, por razones nacionalistas si quieren o simplemente porque deseamos que nuestros hijos puedan sentirse orgullos de ser poseedores de algo único: ser guatemaltecos.